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Vila-real plantea paliar la crisis del comercio con una línea de ayudas

El Ayuntamiento de Vila-real, a través de la Concejalía de Economía, creará una línea de ayudas para compensar al pequeño comercio por la disminución de la facturación ocasionada por las restricciones establecidas por la Generalitat para frenar los contagios de covid.

Así lo anunció ayer el alcalde, José Benlloch, quien informó de que ha trasladado la iniciativa a la Unió de Comerç de Vila-real (Ucovi) para que esta entidad preste colaboración con el consistorio a la hora de determinar las bases para acceder a las subvenciones.De hecho, las arcas municipales reservan un total de 450.000 euros en el presente ejercicio para posibles acciones de ese tipo, así como para dar cobertura al pacto local por el Renaixement, del que surgen diferentes iniciativas para paliar los efectos negativos de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus en el ámbito económico, educativo o social.

En este sentido, la presidenta de Ucovi, Carmen Gil, comenta que han pasado una propuesta a los responsables municipales con la idea de que con los datos aportados valoren el tipo de ayudas y los establecimientos. «Como representantes de todos los comerciantes de Vila-real, no podemos posicionarnos respecto a quienes dar o no las subvenciones, porque deben hacerlo las autoridades», señala la dirigente. Fuentes municipales avanzan que la línea beneficiará a la mayor parte de los establecimientos, a la vez que matizan que deben servir para paliar la falta de ingresos de «los sectores comerciales que sí que se han visto claramente afectados por la crisis sanitaria, porque hay otros, como el de alimentación, que no se han visto perjudicados o, al menos, no tanto», subrayan.

CAÍDA DE VENTAS // «Este mes de febrero está siendo el peor en diferencia en cuanto a la bajada de facturación de los comercios de Vila-real», asegura la presidenta de Ucovi, Carmen Gil, quien explica que «las tiendas han bajado una media del 50% las ventas desde mediados de enero», concreta.

Una bajada en la que, además del menor gasto de las familias en productos que no son de primera necesidad, también influye el cierre perimetral de la ciudad durante los fines de semana y la clausura obligada de los comercios a las 18.00 horas como restricciones por la tercera ola del virus.