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El sector textil se deshilacha con el Covid

La crisis del Covid se ha cebado con la industria de la moda. Ninguna otra rama comercial está sufriendo con tanta crudeza la caída de las ventas como lo está haciendo el subsector del equipamiento personal, la ropa, el calzado y los complementos. Hasta noviembre, el Instituto Nacional de Estadística (INE) cifró el hundimiento anual de las ventas en un 28,6%, frente al incremento del 2,3% experimentado en la rama de alimentación. Pero la patronal española de los comercios de moda, Acotex, afirma que el INE se ha quedado corto. Asegura que la facturación se ha derrumbado un 40% en el acumulado anual.

En lo que coinciden tanto las cifras del INE como las de Acotex es en que ese hundimiento, lejos de remontar, ha seguido acentuándose en la recta final del año. Ambas entidades han calculado en más del 30% la caída de ventas en noviembre de 2020 respecto a noviembre de 2019, prueba palmaria de que la crisis ha echado unas peligrosas raíces en el comercio de la moda tras diez meses de pandemia. Y hablar de crisis en el comercio significa hablar también de un grave revés, en paralelo, en los fabricantes nacionales de ropa y de calzado.

Industria y comercio de la moda esperaron con impaciencia la campaña navideña para buscar luz en medio del enorme túnel por el que transitan. En diciembre volvieron a acusar el golpe. Acotex ya adelanta que las compras navideñas tampoco han remontado, que han sido mucho menores que las de hace un año. Diciembre dejó un descenso interanual de ventas en las tiendas de moda del 32%. Con esos antecedentes llegan ahora las rebajas, a las que el sector vuelve a encomendarse para intentar remendar un año aciago.

Los meses de confinamiento severo en los que se paralizó la actividad dieron paso a una etapa de fuerte aumento del desempleo, una caída del consumo y una «normalidad» plagada de rebrotes y restricciones que han reducido los contactos sociales y ampliado el teletrabajo. Y cuanto menos se pisa la calle y menos socialización, menor necesidad de renovar el vestuario. Si a eso se le suma el disparado aumento del desempleo y la consiguiente caída del consumo, está servida la tormenta perfecta.

Dimensión del sector

Económicamente, el revés que ha sufrido el comercio del vestir tiene un impacto muy relevante en España. Cuando irrumpió el Covid, en nuestro país el sector de la moda suponía el 2,8% del PIB, según un informe elaborado por la consultora Ernst&Young junto a Boston Consulting Group para evaluar el impacto de la crisis del coronavirus. Cuando empezó la pandemia, la rama industrial de la moda empleaba en España a unas 150.000 personas y movía una cifra de negocio de unos 15.000 millones de euros. Y su rama comercial daba trabajo a 200.000 personas en un total de 62.000 establecimientos.

Acotex calcula que, hasta el momento, la crisis se ha llevado por delante al 25% del empleo y de los comercios, y que la facturación se ha desplomado un 40%. Es decir, han dejado de ingresar unos 7.200 millones de euros, se han perdido 15.000 establecimientos y 50.000 empleos, bien porque han acabado en el paro o porque están atrapados en el incierto limbo de los ERTE. Y la crisis suma y sigue. Cuanto más se prolonga, peor. El presidente de Acotex, Eduardo Zamacola, advierte que «además de los 50.000 empleos que se han perdido, tenemos otros 100.000 en riesgo», porque «ni mucho menos se intuye una recuperación a corto plazo. En los cuatro últimos meses de 2020, la caída de ventas ha sido de entre el 32% y el 38% en comparativa interanual. La situación en nuestro sector es dramática».

De esos 15.000 comercios que han echado la persiana en estos once meses de pandemia, Eduardo Zamacola calcula que el 90% ya no volverán a levantarla nunca más, aunque muchos de ellos siguen teóricamente en activo, porque mantienen a sus trabajadores en ERTE. Pero gran parte de esos comercios se han convertido en negocios «zombies», en coma irreversible, sin capacidad financiera para seguir aguantando. Y, además de esos 15.000 que han cerrado, el presidente de Acotex advierte que hay otros tantos en serio riesgo, con otros 50.000 empleos que dependen de ellos.

Comercio electrónico

Las ventas por internet «tampoco están siendo la solución al desplome», afirma el presidente de Acotex, porque aún son minoritarias en la facturación total del sector y porque también se han resentido por la pandemia.

Acotex pide al Gobierno que despliegue un plan efectivo para salvar este sector comercial. Y que lo haga teniendo claro que «es absolutamente inviable» mantener todos los empleos que están acogidos a ERTE. Por la sencilla razón de que los empresarios, con la caída de ventas que arrastran y la que va a seguir existiendo, es imposible que conserven sus plantillas. Así que reclaman que el Gobierno se olvide de esa consigna a la que parece aferrado de prohibir los despidos de trabajadores cuando finalicen los ERTE.

Reclaman ayudas

El presidente de Acotex advierte: si no se permite adelgazar plantillas, se condenará al cierre absoluto de muchos establecimientos. Además, esta patronal reclama «medidas urgentes y específicas».

«No nos valen moratorias en los impuestos, tasas, tributos o en las cuotas de la Seguridad Social», insisten. «Es necesaria la condonación de los mismos, la exoneración de las cuotas a la Seguridad Social como se hace con otros sectores en ERTE de fuerza mayor, una reducción del IVA para incentivar el consumo y la moratoria en el pago de los préstamos ICO», entre otras medidas.

Crisis sobre crisis

El impacto de la crisis del Covid está siendo demoledor en el comercio de la moda. Pero, ¿todo es achacable al Covid? Los expertos consultados por ABC subrayan que no. La crisis coyuntural es de gran dimensión, pero tras ella se arrastraba una crisis estructural previa, fruto de la transformación sociológica, de los usos y costumbres del consumidor y de la creciente presencia del comercio digital. Para salir del tsunami económico del Covid, los expertos subrayan que el sector deberá afrontar la transformación estructural que tenía pendiente.

Eduardo Irastorza, experto en transformación digital, consultor y profesor del EAE Business School, resume así el reto: «Jugando de la misma manera que antes del Covid, el comercio de la moda ya no puede ganar el partido, porque el esquema de juego ha cambiado». En un sentido similar, el experto Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Distribución de la consultora KPMG, subraya que el sector moda está obligado a adoptar decisiones profundas de transformación para su sostenibilidad a medio y largo plazo».

Trato personal

Y, ¿cómo hacer frente a esa transformación? Eduardo Irastorza está convencido de que, ante el auge de internet, la viabilidad de la tienda física dedicada a la moda pasa por reforzarla como espacio en el que el cliente obtiene una atención especializada, personalizada, que le aporta valor añadido y que refuerza la identificación del consumidor con la marca.

«Ahora, la gran tentación que puede tener un comercio de moda es pretender mantener su modelo tradicional con menos recursos, lo que conduce a convertir todavía más el establecimiento físico en un despacho de producto o autoservicio. Pero eso es un tremendo error, porque el simple despacho de producto lo tienes en internet. Lo que necesitas es que las personas que te atiendan estén mucho más pendientes de ti, profesionales cualificados para orientar al consumidor, formarle, informarle, evaluarle y ofrecerle experiencias de marca».

Enrique Porta también apunta a esa reconversión de la tienda física, con empleados que «ofrezcan un servicio diferencial que dé respuesta a las necesidades del cliente en cada momento». Además, destaca que el futuro pasa por profundizar en el desarrollo del comercio digital en el sector moda e integrarlo en el modelo de la tienda física. El canal digital debe tender a «que las compras online sean más experienciales y menos transaccionales, es decir, que parte de la experiencia de compra que se obtiene en el punto físico se traslade al digital» y, en paralelo, la citada transformación de los establecimientos físicos. Todo ello para que «el consumidor pueda interactuar con las marcas en cada momento en el ámbito -digital o tienda física- que mejor le enaje».

En cualquier caso, esa transformación tenderá a una reducción del número de establecimientos físicos, auguran los expertos. Enrique Porta vaticina que se tenderá a menos tiendas, pero «más grandes, con surtidos más amplios, que van a permitir mejores experiencias de compra e integrados con el canal online».