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La crisis del pequeño comercio se cobra tres negocios a la semana.

Amazon se acaba de convertir en la empresa más valiosa de Wall Street, destronando a Microsoft. Y como en el mundo globalizado la teoría de que el simple aleteo de una mariposa puede tener efectos en el otro lado del mundo, el imparable auge del comercio on line tiene consecuencias en Castellón, donde en los últimos cinco años se han perdido una media de tres pequeños comercios cada semana. A las causas de esta lenta agonía cabría sumar el cambio en los hábitos de la sociedad, que tiende cada vez más consumir en unas grandes superficies que en la capital de la Plana se concentran en el acceso suroeste. Esta tendencia es muy visible en la actual época de rebajas.

El año 2013 había en la provincia de Castellón 7.791 comercios al por menor, una cantidad que se ha reducido hasta los 7.117 que existían a finales del 2018 en el último lustro, según los datos que maneja el Directorio Central de Empresas del Instituto Nacional de Estadística. Aunque en esa cifra de 674 negocios desaparecidos también figuran los de grandes franquicias, los datos no engañan y más del 60% de los mismos correspondían a tiendas con un máximo de uno o dos asalariados. Es decir, que esta tendencia se ceba con las pymes y las micropymes de la provincia.

PROBLEMA ESTRUCTURAL 

Que no corren buenos tiempos para el comercio tradicional lo reconocen incluso las asociaciones del sector. La secretaria de la Confederación de Comerciantes y Autónomos de la Comunitat (Covaco) en Castellón, Tere Esteve, asegura que son muchas las tiendas que «no lo están pasando bien» en toda la provincia. La débil situación afecta al cambio de fisonomía de las grandes calles comerciales de la capital (solo aptas ya para grandes franquicias) y a la estructura comercial de municipios grandes y pequeños de la provincia. Mientras en el interior ya son más de una decena las localidades que no cuentan con ningún negocio, en Vila-real ya hace más de un año que no existe ninguna pescadería tradicional, por poner solo dos ejemplos.

La última llamada de auxilio de los negocios tradicionales coincide con el actual periodo de rebajas, que arrancó el lunes de forma oficiosa porque desde hace cinco años no están reguladas. «Nuestro sector no puede estar todo el año haciendo descuentos, como ocurre con los centros comerciales, que comienzan con el Black Friday y acaban ya en pleno febrero para volver a la carga apenas dos o tres meses después con la temporada de verano», aseguró Esteve. Es por ello que piden volver a los dos periodos tradicionales de rebajas, que servían para sacar estoc y generar liquidez para encarar las campañas siguientes.

El primer balance posnavideño no es nada halagüeño para las empresas adheridas a Covaco. Esto, afirma la secretaria de la entidad, no implica que no haya negocios que van «fenomenal» en Castellón y provincia. «Quien sabe trabajar su nicho y apuesta por la calidad y la atención personalizada todavía tiene futuro pese a todo», sentencia.