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El comercio estudia crear plataformas como Amazon para competir en la red.

La conselleria y las patronales diseñan un plan sexenal con fondos de la UE para digitalizar el sector

Renovarse o morir. El dilema que afronta el pequeño comercio valenciano ante el reto de la «amazonización» de las relaciones comerciales ha llevado al sector a poner en marcha un plan de medidas para impulsar las ventas en el canal on line. Entre ellas, destaca especialmente la propuesta de creación de un marketplace (un espacio de venta en internet) de modo que «cualquier empresa de la Comunitat Valenciana» que lo desee «pueda tener presencia en internet a través de una única plataforma». En definitiva, una especie de Amazon valenciano.

Así se explica en el primer borrador del Plan de Impulso al Comercio Electrónico en la C. Valenciana 2018-2023, un documento elaborado tras varias rondas de reuniones entre la Cámara de Comercio, la Conselleria de Economía y las patronales del comercio valenciano. Este plan sexenal tiene una dotación de 12,25 millones, de los que 7,54 millones provendrían de la Generalitat.

Con todo, desde la propia conselleria señalan que, más que un marketplace territorial, se pretende reorientar la idea para que estas plataformas agrupen a subsectores comerciales o ámbitos que tengan ya algún germen de venta on line organizada. «Hasta ahora, no hay experiencias de un marketplace territorial que haya funcionado. Es complicado competir desde el territorio. Tendremos que reorientarlo», apunta la secretaria autonómica de Economía, Blanca Marín.

El paquete de medidas para fomentar el comercio electrónico incluye también un programa piloto de apoyo a start up valencianas que desarrollen servicios o proyectos aplicables al comercio electrónico o la digitalización del sector. También figura un programa de acompañamiento personalizado para pymes o autónomos, una especie de coaching digital para realizar un diagnóstico y desembarco en el canal on line.

«La C. Valenciana no puede perder la ola de la digitalización. Mejorar la competitividad es uno de los principales desafíos», apunta el plan en su preámbulo. «Todavía demasiadas pequeñas empresas presentan una resistencia natural a tomar riesgos que se traduce en una cierta incertidumbre por todo lo que supone la vía digital», añade.

De momento, el objetivo de las autoridades para este año pasa por medidas de información, formación y concienciación para «superar el miedo al cambio», señalan desde la conselleria. La ciudad ya acoge experiencias como la de los vendedores del Mercado Central, organizados para vender en la red.