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El comercio valenciano pincha en las rebajas estivales y confirma la ralentización de ventas.

Las ventas del comercio de la Comunitat Valenciana crecen a menor ritmo que hace un año y, de hecho, cerraron la campaña de rebajas estival sin poder repetir los niveles del ejercicio anterior, lo que revive el debate sobre la recuperación de los periodos oficiales de descuentos que reivindican desde el pequeño comercio.

Según datos de la oficina Pateco, en los meses de verano las ventas se fueron ralentizando cada vez más, al pasar del crecimiento interanual del 2,2% de junio al 0,9% de agosto, evolución que constata la menor intensidad de la actividad que se está dando desde comienzos de año.

En agosto, las ventas en el comercio minorista valenciano aumentaron menos que la media nacional, que fue del 1,7%, además de situarse casi seis puntos por debajo que un año antes.

Con esta evolución, la Comunitat es la decimosegunda autonomía en crecimiento de ventas en términos anuales, a gran distancia de las comunidades con mayor crecimiento, que son Canarias y La Rioja, ambas con un 3,5%, seguidas de Baleares, con un 3,3%. Desde la oficina Pateco, dependiente de la Cámara, señalan que esta desaceleración en la actividad se observa desde octubre de 2016. Hasta ese momento prácticamente ninguna comunidad presentaba una evolución negativa en sus ventas, pero desde entonces el retroceso de las ventas está presente en mayor o menor medida.

En lo que va de año, todas las modalidades de distribución han ralentizado sus ventas, a excepción de las pequeñas cadenas, que sufrieron una ligera reducción del 0,6%.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los comercios unilocalizados han registrado la mayor ralentización en el crecimiento de las ventas en agosto, con un tímido incremento de la facturación del 1,0% interanual, mientras que las pequeñas cadenas sufrieron un retroceso del 0,4%. En las grandes cadenas, las ventas crecieron un 3,2% en agosto y en las grandes superficies el incremento fue del 2,6%.

Por productos, la alimentación facturó un 3% más, mientras que el equipamiento del hogar pasó de ser la partida con mayor retroceso en la crisis a la que más crece, un 5,2% en agosto gracias al repunte de la compraventa de viviendas, y el equipamiento personal mejoró un 3,7%.