Buscar

El comercio pone sus expectativas en las áreas económicas urbanas.

  • Considera que son la mejor fórmula a futuro para gestionar los ejes comerciales en las ciudades
  • "Los centros neurálgicos de las grandes urbes parecen clonados"

A la espera de que llegue un reglamento que desarrolle su normativa, la inclusión de las áreas de promoción económica urbana en la ley de comercio aprobada en el último pleno del Parlament, a finales de julio, da perspectiva de futuro a los comerciantes catalanes. "Poder regular los espacios comerciales urbanos en zonas donde hay mucha confluencia de tiendas es la mejor fórmula para su gestión y permitirá garantizar el futuro de los establecimientos", reconoce Joan Carles Calbet, presidente de Retailcat, agrupación del comercio minorista en Cataluña.

Son áreas, explica, en las que con el consenso de todos los comercios ubicados en ellas el objetivo es crear un consorcio público-privado, con una gerencia profesional y sufragado con las cuotas de los establecimientos, que regule aspectos complementarios a los normativos como pueden ser jornadas con horarios específicos, iluminaciones para fechas determinadas, desarrolle un plan para nuevas aperturas de tiendas en función de las necesidades del área donde están situadas, cuide de que la oferta sectorial y de marcas esté equilibrada con las mismas...

Calbet señala que este tipo de gestión ya existe en las grandes capitales europeas, e incluso en Nueva York, y que está dando resultados muy positivos "porque es un modelo mucho más profesional". Cabe pensar que una área de promoción económica -que puede ser simplemente una calle y también puede circunscribirse a zonas de oficinas- no es una imposición porque "no se desarrolla si no cuenta con el consenso de todas las tiendas, con un compromiso que se renueva cada tres o cinco años". "En el fondo es también una fórmula para conseguir que los centros urbanos de las grandes ciudades no pierdan su idiosincrasia", argumenta a la vez que recuerda que "en la actualidad los ejes más céntricos de las grandes urbes parece que estén clonados".

Es una gran contradicción porque el futuro de los comercios pasa por su especialización, porque permite tener grandes colecciones, sea cual sea el producto y, además, da singularidad al eje comercial en el que está situado, dice Calbet.

Pero las áreas de promoción económica deben esperar hasta, tal vez, fin de año para su desarrollo normativo. De momento, lo esencial de la nueva ley son los horarios y las aperturas en días festivos. A la espera, eso sí, de que el Gobierno central no recurra la norma ante el Tribunal Constitucional, como ocurrió con la anterior. Desde el PP y Cs no cesaron las críticas e insistieron en que la ley debería ser más «liberalizadora». Los horarios comerciales han quedado limitados a 75 horas semanales -frente a las 72 actuales pero muy por debajo de las 90 que fija la norma estatal-, y se avanza una hora, hasta las 21:00 horas, el límite de apertura de octubre a mayo. Si es más permisiva respecto a las rebajas, puesto que permite que sean los comerciantes los que decidan los períodos. Pero siguen las restricciones en las aperturas en festivo: pueden permanecer abiertos ocho domingos y festivos al año, aunque cada ayuntamiento debe fijar dos festivos más para su ámbito territorial. "Es más que suficiente", señala Calbet.

En pleno debate sobre la masificación turística de la ciudad de Barcelona, desde Retailcat, su presidente valora positivamente que la nueva ley establezca los criterios mínimos para que los municipios puedan acogerse a la condición de turísticos. E insiste en que no es el principal handicap del sector. "La competencia desleal a la que nos enfrentamos radica en aspectos como el e-commerce o el top manta", manifiesta Calbet. "Hay empresas de venta online que no facturan IVA, que no pagan aranceles.. esa sí es competencia desleal" contra la que hay que luchar por la vía del control administrativo, un aspecto en el que pone su empeño Retailcat. Crítico también con la política municipal "de impunidad" con los manteros, Calbet admite que el primer teniente de alcalde Jaume Collboni "tiene una visión un poco distinta a la de sus socios de BComú que parece que lo que persiguen es expulsar a los comerciantes con medidas como la limitación de las terrazas, por ejemplo".

La agrupación, nacida tan sólo hace medio año gracias a la confluencia de los intereses de las ya existentes entidades Fundació Barcelona Comerç, Comertia, Barcelona Oberta y Cecot Comerç aspira a ser "el interlocutor de las administraciones, como una sola voz, y ejercer de lobby para defender los intereses del sector en Cataluña". "El futuro del comercio no es sólo una cuestión de Barcelona ciudad", remarca Calbet.

Retailcat está abierta a otras agrupaciones o gremios "con la voluntad de sumar, ojalá el comercio tuviera una sola voz", aunque cada asociación mantuviera su independencia como hacen las cuatro entidades miembros de esta agrupación que presumen de un discurso "renovador, para afrontar los tiempos venideros". Su presidente rechaza que, como se ha apuntado en algunos ámbitos, su creación esté aupada por el Govern, y admite que a la larga podrían constituirse en patronal y abordar aspectos sectoriales como la negociación del convenio con los sindicatos.