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Vendo mis naranjas en Amazon.

El madrileño mercado de La Paz se alía con la compañía de comercio electrónico para vender sus productos 'online'

Sirven en todos los barrios de la capital y en 21 localidades colindantes y ofrecen más de 3.500 artículos

Puede decirse que Elena nació en el Mercado de la Paz. Su madre se puso de parto mientras trabajaba en el colmado que sus abuelos regentaban en una de las esquinas de este núcleo comercial del siglo XIX, ubicado en el corazón del barrio de Salamanca. Ahora ella es el alma de una panadería que trata de mantener la esencia del comercio tradicional que le inculcaron sus antepasados sin perder las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. «Renovarse o morir», asegura convencida.

El puesto de Elena es uno de los que han decidido comercializar sus productos a través de Amazon en una experiencia pionera en el mundo. Es la primera vez que el gigante de las ventas online se alía con un mercado público para ofrecer productos frescos y servirlos en un periodo de tiempo muy reducido.

El proyecto arrancó a finales del pasado septiembre y los comerciantes aseguran que ya están experimentando un aumento en las ventas. La media está en torno al 10%, aunque el porcentaje varía en función de cada negocio. Elena cuantifica esta subida en casi un 15% y explica que gracias a este canal puede llegar a clientes nuevos, ya que sirven en todos los barrios de Madrid capital y en 21 localidades limítrofes.

También le permite dar salida a productos que en su puesto no tienen una demanda tan elevada, como por ejemplo el pan sin gluten. «Este producto lo vendo más por Internet y estoy ganando clientela nueva y fiel», indica la panadera.

José Manuel Medina, uno de los dueños de una verdulería fundada por su abuela en los años 20, señala crecimientos aún mayores. Después de intentar comercializar por Internet fruta y verdura por su cuenta, asegura que, desde que se asoció con Amazon, sus ventas han crecido un 40%.

«Cada mes vamos mejor. No hemos parado de crecer en estos nueve meses, y eso es lo difícil», refrenda Guillermo del Campo, gerente del Mercado de la Paz y de la sociedad mercantil que han creado los comerciantes para trabajar con Amazon.

Respecto al impacto que tiene en la facturación este aumento de ventas, la multinacional y los comerciantes prefieren guardar silencio. No obstante ambas partes se muestran satisfechas. «Éste es un tren que pasa una vez en la vida y es rentable», dice Rubén, uno de los hermanos al frente de la pescadería José Ramón Martín.

Otro dato bien guardado es el coste que tiene para los comerciantes utilizar una plataforma como Amazon para vender sus productos. Reconocen que se trata de un porcentaje sobre las ventas, pero aseguran que es inferior al 25%, como cuentan las leyendas urbanas.

Para Del Campo, las bondades van más allá de la cuenta de resultados: «Trabajar con Amazon nos reporta un beneficio en cuanto a imagen que es incalculable. Estamos en boca de mucha gente, para bien y para mal. Si pudiera calificar la experiencia, le daría un 9,99».

Nuevos puestos de trabajo

Otra de las ventajas del proyecto es que ha traído aparejada la creación de nuevos puestos de trabajo. De momento se ha contratado a ocho personas a tiempo completo, los llamados pickers. O lo que es lo mismo, las personas que reciben los pedidos de los usuarios y, con un carrito, recorren los puestos para recoger la mercancía. Los comerciantes, que han sido entrenados por personal de Amazon de Seattle, reciben a la vez estas demandas y lo tienen todo preparado. De esta forma, el cliente puede recibir los productos en una hora por 5,90 euros o de manera gratuita si prefiere dar un margen de dos horas y es cliente prime.

El aumento de actividad en el mercado repercute positivamente también en la empresa de mensajería con la que trabajan. Y algunos puestos han tenido que contratar a más personal para responder al aumento de las ventas que han experimentado gracias a implantación de la venta online. La propia Elena es una de las que ha ampliado la plantilla. Desde septiembre, tiene una persona más.

Pese a todas estas bondades, la iniciativa, a la que se han sumado la mitad de los puestos del mercado, no ha estado exenta de dificultades. Fueron necesarios cuatro meses para que todos se pusieran de acuerdo en vender las mismas calidades a los mismos precios. Se les organizó por gremios, de tal manera que cada puesto pudiera ofrecer productos únicos y pudieran funcionar como una única marca. Actualmente ofrecen un catálogo que cuenta con entre 3.500 y 3.700 artículos.

Julián López, que ahora es el propietario de la carnicería en la que empezó a trabajar cuando tenía 20 años, advierte ciertas diferencias entre las demandas del cliente que le compra online y el que sigue viniendo a despachar con él como antaño. «Es un cliente más especial. Generalmente personas que viven solas o matrimonios sin hijos que piden cantidades pequeñas de cosas muy concretas, de capricho. Menos volumen pero a un mayor precio. El que viene aquí es un perfil más familiar, que busca más la economía», destaca.

El precedente de Lola Market

En Madrid existen otras iniciativas que tratan de comercializar productos frescos. Un ejemplo es Lola Market, que opera en algunos de los principales mercados municipales como el de Chamberí, Chamartín, Diego de León, Ventas o Torrijos, y en diferentes galerías comerciales. En este caso, la plataforma negocia con cada uno de los establecimientos adheridos y cuenta con un equipo de personal shoppers que acuden a cada uno de los puestos donde el cliente ha elegido sus productos, que se entregan en una hora o en el tramo horario elegido por el usuario.

Desde la Confederación de Comercio Especializado de Madrid (COCEM) consideran que la venta online es positiva si sirve para que el comercio aumente su facturación. No obstante, aboga por comisiones de intermediación que no sean abusivas.