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El comercio asume las aperturas estacionales en festivo, pero no hay pacto.

La negociación registra avances pero las posiciones del pequeño y la gran distribución aún son distantes

La negociación para forjar un pacto estable que acabe con el interminable conflicto sobre los horarios comerciales avanza, aunque el acuerdo no se antoja inminente. El grupo de trabajo que integra a los principales actores del sector certificó ayer algunos puntos de encuentro, si bien las posiciones del pequeño comercio y la gran distribución son todavía distantes. De hecho, la patronal de las grandes superficies -las que más renunciarían en el escenario que se ha planteado, que reduce a la mitad las aperturas dominicales- no ocultó su desazón por la deriva del proceso. La voluntad, no obstante, es de continuar negociando.

Los aspectos en común están claros. El sector está dispuesto a asumir la concentración de los festivos aperturables en los periodos de Semana Santa (desde Domingo de Ramos a Lunes de Pascua), Navidades (desde diciembre al primer fin de semana de enero) y verano (del 15 de junio al 15 de septiembre). Unas fechas que coinciden, a priori, con los días de mayor interés comercial. Aunque todavía resta mucho trabajo por hacer.

Ayer, las organizaciones del pequeño comercio y la patronal de los supermercados, Asucova, presentaron un principio de acuerdo con los sindicatos en base al establecimiento de un modelo a tres velocidades. De este modo, Valencia y Alicante -y el resto de zonas de gran afluencia turística (ZGAT) con libertad total de horarios- tendrían un estatus diferente. El objetivo no es otro que reducir de 30 a 25 los días aperturables propuestos para las actuales ZGAT de Semana Santa y verano, que con el plan del director general de Comercio, Natxo Costa, pasarían a tener 30.

Precisamente Costa remitirá hoy una oferta concreta donde reflejará sobre un calendario este modelo a tres velocidades. Además, incluirá previsiblemente, su planteamiento inicial que el sector desechó por su elevada complejidad. El problema radica, sobre todo, en hallar un punto de equilibrio entre los escenarios de Alicante y Valencia y el resto del territorio para presentar una alternativa que satisfaga a todos.