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Ni un centro comercial en cinco años

Los problemas burocráticos, la falta de financiación, la sobreoferta existente y el interés de los inversores por desembarcar en proyectos ya maduros son algunos de los motivos que han frenado en seco la construcción de nuevos centros comerciales en la provincia de Alicante. De hecho, el último gran recinto que se puso en marcha fue el de Orihuela Costa, el Zenia Boulevard, y fue en septiembre de 2012 (ese mismo año también abrió sus puertas La Almazara Center en San Vicente del Raspeig).

Desde entonces, nada de nada, y poco hay en el horizonte. Sólo en Benidorm se ha proyectado un centro comercial con visos de salir adelante a corto plazo. La fiebre por este tipo de recintos se ha desplomado en una zona en la que durante los años del boom económico era raro el ejercicio en el que no se inauguraba una gran galería comercial.

Eso sí, en los tres últimos años, las transacciones de centros comerciales han sido constantes. Varios de estos activos ubicados en la provincia han cambiado de manos, demostrando que el dinero confía en la rentabilidad de estas inversiones, al menos cuando ya han alcanzado cierto nivel de madurez.

Según las bases de datos de la Oficina Comercio y Territorio -Pateco-, en Alicante hay 24 equipamientos comerciales con una Superficie Bruta Alquilable (SBA) de 672.055 millones de metros cuadrados. La concentración de SBA en la provincia da lugar una densidad comercial de 360 metros cuadrados de SBA por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media autonómica que se sitúa en 384 metros cuadrados de SBA por cada mil habitantes, aunque superando la media nacional, que llega a 333 metros cuadrados de SBA por cada mil habitantes. Las magnitudes apenas han cambiado desde 2012. Aquel año, la provincia disponía de 25 centros comerciales con una SBA de 679.455 metros cuadrados. En este mismo periodo, Valencia suma tres recintos a su oferta.

Las causas

Para Rupert Lea, socio y director de Retail de Cushman & Wakefield, hay varias causas que motivan este parón del impulso inversor en Alicante. Entre éstas, Lea cita «los problemas para obtener permisos [Ikea en Alicante es un ejemplo], la situación de crisis económica y sobre todo el freno comercial, porque si no hay demanda, no hay oferta». Lea asegura que «estamos ante un mercado muy maduro, en el que coexisten muchas clases y formatos de centro comercial». Además, añade que en estos últimos años los grandes proyectos se han ido a Madrid y Barcelona, donde sí hay masa crítica para poder rentabilizar este tipo de inversiones. En su opinión, en los próximos años veremos más reformas y ampliaciones de centros que inmuebles nuevos, y éstos serán de tamaño medio.

Si en 2012 echó andar el Zenia Boulevard con 80.500 metros cuadrados de superficie, el único centro comercial previsto en Alicante en los próximos años, el de Benidorm que impulsa Eroski de la mano de Unibail-Rodamco, tendrá un tamaño de 50.000 metros cuadrados.

De los centros comerciales previstos en la Comunidad para los próximos años, sólo uno se levantará en Alicante;en Castellón se hará otro (el Estepark, de 35.000 metros cuadrados); en Valencia se edificarán otros tres y se reformarán otros tantos, a la espera de lo que suceda con Parque Mediterráneo.

En el último informe de Pateco sobre el sector se destaca que «en los años de crisis algunos proyectos de centros comerciales se paralizaron, las inversiones se estancaron y algunos equipamientos sufrieron la pérdida de negocios. Proyectos como Ociopía (Valencia) o Espai Vila-real (Castellón) quedaron paralizados y actualmente no se prevé su puesta en marcha. Otros, como Puerto Azahar en Castellón siguen en decadencia, mientras que Panoramis (Alicante) ha vivido un duro periodo que ha terminado en liquidación». Alicante tendrá que esperar para ver otro boom de los centros comerciales.