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Comercio revisará su plan estratégico para evitar un colapso urbanístico.

Los consistorios han dado la voz de alarma en sus alegaciones al Plan de Acción Territorial Sectorial del Comercio de la Comunidad Valenciana (Patsecova). La futura norma que ha de planificar y ordenar el mapa comercial de la región podría provocar un colapso urbanístico en las administraciones locales. La obligación de grafiar de forma específica el suelo terciario destinado a establecimientos comerciales y grandes superficies, tal y como contempla la redacción actual del plan, podría abrir la caja de los truenos. En la práctica, esta medida forzaría una revisión en cadena de todos los planes de ordenación urbana para adaptarlos a la normativa comercial. Y esto implica un riesgo real de saturación en los servicios urbanísticos municipales, que tendrían que hacer frente a numerosos procedimientos.

La Conselleria de Economía no es ajena a este problema y tras analizar las alegaciones recibidas está buscando fórmulas para minimizar su impacto. Según fuentes próximas a este departamento, se está trabajando ya en una revisión del articulado para tratar de modular este punto. La idea es limitar a los suelos de gran tamaño (que pudieran albergar, por ejemplo, grandes superficies) la obligatoriedad de identificarlos como terciario comercial. El resto de parcelas quedarían exentas con el fin de reducir así la afección sobre los municipios.

Los planes en los que está trabajando Economía aún deben concretarse en una próxima revisión del texto pero no alterarán el espíritu de la norma. Su pretensión no va más allá de restringir los terrenos disponible para grandes centros comerciales, que hasta ahora eran muchos y muy variados. Hoy, la mayor parte de suelos terciarios que figuran como tal en los instrumentos urbanísticos municipales no distinguen su actividad final. Esta falta de concreción no sólo los convierte en más versátiles (al carecer de un uso establecido, pueden albergar hoteles, oficinas o comercios). Fomenta, a juicio de la Generalitat, la especulación inmobiliaria.

Si bien la Generalitat pretende aprobar cuanto antes el Patsecova, lo cierto es que la duración del proceso dependerá de los cambios que se introduzcan en el texto inicial. Si son de calado, será necesario iniciar un segundo proceso de participación pública que prácticamente haría inviable su aprobación a lo largo de la próxima primavera.

El Consell pretende blindarse, no obstante, ante las consecuencias de una posible demora en su entrada en vigor. Así consta, al menos, en el pacto del Botànic, donde los partidos que constituyen o sustentan el Gobierno bipartito (PSPV, Compromís y Podemos) abogan por frenar la concesión de autorizaciones para grandes establecimientos comerciales hasta que la hoja de ruta del Patsecova adquiera carácter normativo.

Este compromiso político podría encontrar, sin embargo, obstáculos legales, ya que no se ha decretado formalmente ninguna moratoria comercial. En todo caso, la Administración autonómica podría limitarse a tramitar por la vía convencional y sin atajos los expedientes que pudieran entrar en la Conselleria.

El 18, observatorio

Enero se antoja, en cualquier caso, un mes clave para la política comercial del Consell. Si tras el parón navideño se pretende agilizar el Patsecova, ayer mismo se convocó la comisión negociadora que ha de buscar una solución al problema de los horarios en el marco del Observatorio del Comercio. La primera reunión de este comité, en el que participan las principales organizaciones del sector (también los centros comerciales) y los ayuntamientos de Valencia y Alicante, entre otras instituciones, tendrá lugar el próximo miércoles día 18, según la convocatoria que se remitió ayer a las partes.