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La Generalitat quiere reubicar centros comerciales por su impacto ambiental.

Al Gobierno valenciano no sólo le preocupan los nuevos desarrollos comerciales que se han proyectado en la región. También quiere poner orden entre las grandes superficies que ya están operando. Porque algunos de los complejos abiertos ocasionan, a su juicio, un notorio impacto sobre el territorio que es necesario corregir. Incluso con medidas extremas, como la reubicación de estas instalaciones a otros puntos inocuos de la geografía valenciana. El instrumento con el que se dotará la Conselleria de Economía para abordar dicha problemática es el Plan de Acción Territorial Sectorial del Comercio de la Comunidad Valenciana (Patsecova), que se encuentra todavía en fase de tramitación.

Este documento de planificación marcará las líneas básicas de las políticas públicas y del desarrollo comercial de la región durante la próxima década. Y la versión preliminar propone, de hecho, varias vías de actuación para mitigar las posibles afecciones medioambientales que el Consell atribuye a las grandes superficies. La primera medida pasa por elaborar un catálogo de los «equipamientos con impacto territorial mal localizados», según precisa este informe, en el que la dirección general de Comercio lleva trabajando desde hace meses.

Pero, ¿qué tipo establecimientos comerciales podrían verse afectados por esta revisión? El Patsecova señala directamente a aquellos centros ubicados «en entornos de gran valor paisajístico, de fragilidad medioambiental, aislados y dispersos y alejados de cualquier asentamiento urbano». Y pone el acento en las instalaciones que se sitúan en la franja más cercana a la línea costera.

A la identificación de las instalaciones comerciales problemáticas le seguirán recomendaciones para mitigar los efectos negativos o, en su defecto, para acometer su reubicación. Aunque lo cierto es que emergen ciertas lagunas legales. «Las administraciones locales, a través del planeamiento urbanístico y sus normas urbanísticas, deberán propiciar la reubicación de estos establecimientos hacia zonas más adecuadas, especialmente delimitadas como áreas comerciales estratégicas», admite el plan.

Sin capacidad para forzar el traslado de dichos establecimientos, la Generalitat y los ayuntamientos sólo pueden emitir recomendaciones. Aunque la idea es desarrollar una relación de incentivos fiscales y exenciones de cargas urbanísticas que resulten atractivas para que los operadores que gestionan estos espacios acepten migrar a otras áreas con un menor impacto. Del mismo modo, se suspenderá la concesión de licencias para autorizar otras actividades en la misma zona, con el fin de frenar la afección sobre el medio natural y no hacer más compleja la relocalización.

El propio Patsecova admite que a lo largo de las tres provincias se han detectado diversos casos de grandes equipamientos comerciales cuya situación entra en conflicto con los principios de la Estrategia Territorial de la Comunidad. En concreto, se considera prioritario actuar en la franja litoral, sometida a una elevada presión urbanística y comercial en buena parte del territorio. El plan -sobre el que todavía se pueden introducir modificaciones- propone el traslado de los grandes equipamientos ubicados a menos de un kilómetro de la franja costera. Será la prioridad.

Por otra parte, la futura planificación comercial del Consell incorpora una estimación orientativa sobre cómo será la evolución de la superficie comercial en el periodo 2012- 2020. Según este análisis, las zonas comerciales seguirán en aumento, aunque a un ritmo inferior que en el pasado. Se prevé un ascenso del 16,1%, aunque el área metropolitana apenas crecerá un 14,5%. La mayor parte se concentrará en el interior de Valencia, la Vall d'Albaida, Requena-Utiel, el valle del Palancia y el entorno de la ciudad de Elx.