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Economía impedirá tramitar 'licencias exprés' al gran comercio.

La tramitación de licencias exprés para nuevos centros comerciales podría tener los días contados en la Comunidad Valenciana. La Conselleria de Economía pretende desactivar la figura de Actuación Territorial Estratégica (ATE) en el Plan de Acción Sectorial del Comercio (Patsecova). Concebida durante la legislatura pasada, proyectos como Puerto Mediterráneo se han adherido a esta fórmula a fin de reducir al máximo los plazos burocráticos. El Ejecutivo resultante de las urnas la puso en revisión, si bien seis meses después no se ha derogado.

El borrador de Patsecova, que ya está en manos de la dirección general de Comercio y que el pleno del Consell analizará en las próximas semanas, descarta la posibilidad de desarrollar superficies comerciales de más de 2.500 metros cuadrados a través de ATE. Es la opción más restrictiva de cuantas se plantean en este documento, que ha de convertirse en la hoja de ruta para planificar y ordenar uno de los sectores estratégicos de la economía de la región.

El plan, al que todavía le restan algunos meses para su aprobación definitiva, incorpora así las sensibilidades del nuevo Gobierno valenciano, cuyo modelo comercial pasa por potenciar las tiendas de proximidad frente a las grandes superficies que proliferan en áreas metropolitanas.

En esta línea, el futuro Patsecova declarará la guerra a los grandes complejos residenciales, que prescinden de bajos comerciales y que están ganando cada vez más protagonismo en los barrios de nuevo cuño. La idea del Consell es fijar dotaciones mínimas de suelo comercial en los desarrollos residenciales que están por llegar. ¿Cómo? Obligando a los constructores a reservar un porcentaje mínimo de plantas bajas en los proyectos urbanísticos. «No puede ser que en algunas zonas residenciales sea imprescindible coger el coche para comprar el pan porque no hay ni un solo comercio abierto en los alrededores», apunta el director general de Comercio, Natxo Costa.

Las medidas para potenciar los establecimientos de proximidad se combinan con las restricciones a las grandes superficies, que verán limitada la superficie disponible. Como ya adelantó este diario, se exigirá, como requisito previo, que las parcelas tengan un uso específico de terciario comercial. Con el fin de evitar subterfugios, también se restringirá el incremento de suelo comercial en desarrollos suburbanos, así como en polígonos y parques industriales. Se quiere evitar de este modo el desembarco del gran comercio en dichas áreas y garantizar que las tiendas que se instalen finalmente se limitarán a atender las necesidades de las empresas y trabajadores.

El papel supervisor del Consell en la ordenación comercial también se verá reforzado en el futuro documento. Así, se definirá una serie de criterios para bloquear la localización de nuevo suelo comercial. La Administración valorará aspectos hasta ahora inéditos como la saturación del tráfico rodado, la afección al patrimonio histórico o la contaminación atmosférica y/o lumínica. La figura de «áreas comercialmente saturadas», que ya contempla el borrador, habilita a la Administración a frenar el aterrizaje de grandes superficies a entornos que vulneran dichos valores. Una estrategia que, sobre el papel, cumple escrupulosamente con la directiva Bolkestein, que auspicia el libre establecimiento de actividades comerciales en la Unión Europea.

TOPE DE SUPERFICIE COMERCIAL

La perspectiva territorial resultará determinante en el Plan de Acción Sectorial del Comercio, que la Conselleria de Economía ha rescatado del cajón tras cerca de dos años relegado al ostracismo. Según ha podido saber este diario, el borrador elaborado por la Oficina de Comercio y Territorio (Pateco) plantea la división de la Comunidad Valenciana en distintas áreas comerciales (o de influencia comercial), que no se corresponderán directamente con la estructura comarcal vigente. Esta fragmentación servirá como punto de partida a la Administración autonómica para analizar la evolución de la superficie comercial y, en su caso, proponer actuaciones que eviten un escenario de saturación. Este proyecto, todavía abierto, habilita a la Generalitat a establecer para cada una de estas áreas un índice máximo de superficie comercial en grandes establecimientos. Sin embargo, estas consideraciones no tendrán un carácter vinculante, sino meramente orientativo, dadas las restricciones que recoge la directiva Bolkestein. En virtud de esta normativa europea, incorporada a la legislación española, la Administración no puede argumentar criterios económicos para restringir el establecimiento de actividades comerciales o limitar sus dimensiones. Atendiendo a principios urbanísticos, el borrador del Patsecova sí recoge expresamente la prohibición de implantar este tipo de establecimientos en suelo no urbanizable. Aunque el propio texto reserva la posibilidad de emitir los permisos en casos excepcionales. Los criterios generales que servirán de guía para la ordenación del comercio en toda la región no se pondrán imponer en las zonas portuarias de la Comunidad Valenciana, dado que la Autoridad Portuaria se erige aquí en el organismo competente. Sí se emitirán, sin embargo, recomendaciones para el desarrollo de estas parcelas comerciales. En cualquier caso, todos los puntos son objeto de revisión, dado que el texto se ha de llevar al Observatorio del Comercio antes de llevarlo al pleno del Consell e iniciar la fase de exposición pública. Se espera que en esta fase se reciban numerosas alegaciones, también de organizaciones del sector.